Su agresor creyó que estaba muerto y lo dejó en un charco de sangre

Un vigilante del Parqueadero Municipal de Magangué en el departamento de Bolívar, Wilmer Anaya Hernández, de 27 años de edad, conocido cariñosamente como Tuchín; fue víctima de una brutal agresión que hasta el día de hoy, es un completo misterio.




Las investigaciones realizadas por las autoridades, indicarían que su agresor creyó que había logrado su objetivo, lo dio por muerto después de la brutal golpiza que le propinó, por lo que se marchó del lugar.


Al día siguiente, en las horas de la mañana, fue encontrado encerrado y moribundo al interior de la cocina del lugar, en medio de un 'charco' de sangre. Según versiones de testigos, el atacante no se llevó nada, tampoco violentó la entrada y mucho menos se llevaron dinero, por lo que la Policía investiga qué fue lo que sucedió.

Las autoridades llegaron hasta la violenta escena a inspeccionar el lugar, mientras que el herido fue trasladado al hospital La Divina Misericordia. Debido a la gravedad de sus heridas tuvo que ser internado en la unidad de cuidados intensivos, donde batalla por su vida.